Más dañado que agua de florero.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Esta de mírame y no me toques.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Non hai peixe coma o porco.
Los refranes no engañan a nadie.
El corazón nunca es engañador.
Non hai pega sen mancha branca.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Comer y sorber, no puede ser.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Propagación mear no espuma.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Una mentira puede matar mil verdades.
Ni lava ni presta la batea.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Nunca falta un borracho en una vela.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
No comas más de lo que puedas digerir.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.