Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Más vale pan duro que ninguno.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Pobre atestado saca mendrugo.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Nadie está obligado a lo imposible.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Está como abeja de piedra.
Agua no quebranta hueso.
No tocar pito.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
No escupas contra el viento.
Saber de pobre no vale un duro
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Ningún burro se queda calvo.
Víbora que chilla no pica.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Para su casa no hay burro flojo.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
De un golpe no se derriba un roble.
A buen hambre, no hay pan duro.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Gente pobre no necesita criados.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Abuso no quita uso.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
El que se apura, poco dura.
Nadie se hace rico dando.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El que camina, no estorba.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Molino parado no gana maquila.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
El tiempo no perdona a nadie.