Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Me importa un comino.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
A nadie le amarga un dulce.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Nadie muere motón.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
El sol sale para justos y pecadores.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
El que pide lo justo, recibe migajas.
Nunca un peligro sin otro se vence.
El que espera desespera.
Que cada cual espante sus pulgas.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Nada con nada, total nada.
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Ante Dios, todos somos iguales.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Para todos hay un cementerio.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
No hay olla sin ningún garbanzo negro.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Nadie es profeta en su propia tierra.
La gente discreta, no suelta la jeta.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.