De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
A quien feo ama, bonito le parece.
Quien destaja no baraja.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
La prudencia nunca yerra.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Sacar las castañas del fuego.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
De tales devociones, tales costurones.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Por la Virgen de Agosto a las siete y está fosco.
Machete caído indio muerto.
A caracoles picantes, vino abundante.
Un loco hace ciento.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Dar carne al lobo.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Te pido hojas y me traes ramas.
Quien sube como palma baja como coco.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Aquí te cojo y aquí te mato.
A roma va, dinero llevará.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El que necesita, te visita.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
De casa del abad, comer y llevar.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Manos blancas no ofenden.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Las cosas lo que parecen.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
A la gorra, ni quien le corra.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Al que madruga, Dios le ayuda.