Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
A la prima, se le arrima.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
A buen amo, mejor criado.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
En la boda, quien menos come es la novia.
Susto meado mejor que sangrado.
Tanto tienes, cuánto vales.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Carrera de caballo y parada de borrico.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Una pena quita a otra pena.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Ayudaté y serás ayudado.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
De la risa al duelo un pelo.
Hacer pinitos.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Haz como la campana, que tañe y calla.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Daño merecido, no agravia.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Nadie da sino lo que tiene.
Atender y entender para aprender.
Ir de trapillo.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
No hagas bien sin mirar a quien.
Las sueños, sueños son.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Amor sin plata, no dura.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Galga salida, a liebre parida.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Quien destaja no baraja.