Juramentos de amor se los lleva el viento.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La ciencia no se asimila por debajo de la axila.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
La ignorancia es peor que la corrupción.
A casa vieja, portada nueva.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
De suerte contentos, uno de cientos.
Hijo solo, hijo bobo.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
El solo querer es medio poder.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Caldera observada no hierve jamás.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
La nieve presagia una buena cosecha.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Por San Miguel se cata la miel.
El que nace postrero, llora primero.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El que no ayuda, estorba.
A los cien años todos calvos.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Si te he visto no me acuerdo.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Promete poco y haz mucho.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Cuenta errada, sea enmendada.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.