El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
No hay alegría sin aburrimiento
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
El viento y la marea no esperan a nadie.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Zamora no se ganó en una hora.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Mas fácil que pelar mandarina.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Para abril, de un grano salen mil.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Cuentas claras, amistades largas.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Lo que se hace de noche sale de día.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
A tal amo tal criado.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Con otra idea llegaron a la aldea.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Decir bien y obrar mejor.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Menos pregunta Dios y más perdona.