Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
La esperanza mantiene.
Mucho ayuda el que no estorba.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Buenas judías la Mancha las cría.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
No se pierde lo que se dilata.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Menos idea que Geral pasando música.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Una sola vez no es costumbre.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Donde mores no enamores.
El mundo es de los audaces.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Hay que predicar con el ejemplo.
Comer y sorber, no puede ser.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Mejor prevenir que lamentar.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Dar al olvido.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Hombre viejo no necesita consejo.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.