Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Palabras melosas, siempre engañosas.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Hablar más que lora mojada.
La vida no es senda de rosas.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Donde lo hay, se gasta.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Bien de mis males, mal de mis bienes.
A consejo ido, consejo venido.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
La buena hija dos veces viene a casa.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Favores harás, y te arrepentirás.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Hierba segada, buen sol espera.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.