Hacérsele a uno el campo orégano.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
A grandes males, grandes enfermos.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Cada altar tiene su cruz.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Barco grande, ande o no ande.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Aún no asamos y ya pringamos.
Sigue los impulsos de tu corazón
El vino en jarro cura el catarro.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Para todo perdido, algo agarrado.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Calle el que dio y hable el que recibió.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Agua al higo, que ha llovido.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Una sola mano no aplaude.
No hay que pedirle peras al olmo.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
El vino, comido mejor que bebido.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Apaga la luz, Mañosón!
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.