El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
El camino malo, se pasa rápido.
Llegar y besar el santo.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Amor nunca dice basta.
El que debe y paga, descansa.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
No falta de que reirse.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Siempre que llueve, escampa.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El que nada tiene, nada vale.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Nunca con menores, entables amores.
Casarás y amansarás.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
El vino y la verdad, sin aguar.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Pensando en pajarito preña'o
Bien está lo que bien acaba.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Los cobardes corren mayor peligro que otros hombres en una batalla.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
La verdad sale en boca de los niños.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
La boca que no habla se escucha con dulzura.