Amor de niña, agua en cestillla.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
La vida pende de un hilo.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Madrastra, madre áspera.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Duerme más que un gato con anemia.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Cada quien, con su cada cual.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
El que del campo viene, cenar quiere.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Se goza más amando que siendo amado
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Indio comido indio ido.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
De necios es huir de consejos.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
La leña cuando más seca más arde.
Una van de cal y otra van de arena.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.