Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Vísteme despacio que tengo prisa.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
La mujer rogada y la olla reposada.
El que quiera honra, que la gane.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Cada tonto tiene su manía.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
La morena, de azul llena.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El que se brinda se sobra.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
El que ama el peligro, en él perece.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Dame dineros y no consejos.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Hasta que el cuerpo aguante.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
El que llora su mal, no lo remedia
Están cortados por la misma tijera.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Hasta los animales cuidan sus crías.