La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Marido rico y necio no tiene precio.
El flojo trabaja doble.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Estas más puesto que un calcetín.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Pan tierno, casa con empeño.
Cántaro roto para tiesto vale.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
No gastes pólvora en gallinazos.
Para San Antón, gallinita pon.
De buena casa, buena brasa.
La buena ropa abre todas las puertas.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Despedida de borrachos.
Quien hace por común, hace por ningún.
El que mucho promete, poco cumple.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Amor viejo, pena pero no muere.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
A secreto agravio, secreta venganza.
Al engaño, con engaño.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
La vida del puerco, corta y gorda.
Está en todo menos en misa.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.