El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Carta echada, no puede ser retirada.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Gente de montaña, gente de maña.
Donde entra beber, sale saber.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A buena barbechera, mejor sementera.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Por San Martín siembra el ruin.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
A barriga llena, corazón contento.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
A cama pequeña, échate en medio.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
A cualquiera se le muere un tío.
No te metas en querellas ajenas.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
De luengas vías, luengas mentiras.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Sin pito y sin flauta.
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Bebido el vino, perdido el tino.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
A buen hambre, no hay pan duro.
Panza llena, quita pena.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.