En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Hacer la plancha.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Un amigo vale cien parientes
Del mal que uno huye, de ese muere.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
La alegría todo mal espanta
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Del agua mansa se asombra el perro.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
A quien dan, no escoge.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
A su tiempo maduran las brevas.
Vino mezclado, vino endiablado.
Vale más una vieja que un pejeverde.
El que nada no se ahoga.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Arandino, borracho fino.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Con solo honra no se pone olla.
En mi casa mando yo que soy viudo.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Hablen cartas y callen barbas.
Para morirse, siempre hay tiempo.