La mariposa nocturna se precipita al fuego.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Por el árbol se conoce el fruto.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
A cada rey su trono.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Llegar a punto de caramelo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Buey suelto, rey muerto.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Muerto, ¿quieres misa?.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Todo se pega, menos la hermosura.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Lo malo sin maestro se aprende.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Moza franca, bien juega el anca.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Los pesares envenenan la sangre.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
No juzgues el barco desde tierra
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
La tos seca es de la muerte trompeta.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Del cuero salen las correas.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.