Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Para el avaro, todo es caro.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
En amores, los que huyen son vencedores.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Iguales, como cabo de agujeta.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
A feria vayas que más valgas.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Pisar mierda trae buena suerte
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Amor, viento y ventura, poco dura.
De uvas a peras.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
El que no tiene hijos los mata a palos.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Amor con amor se paga.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Malo es cojear delante de un cojo.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Al fisgón cuando menos un trompón.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
No todo el que chifla es arriero.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Ser el último orejón del tarro.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Aceituna una; y si es buena, una docena.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.