Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Tiene más vida que un gato.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
El ignorante al ciego es semejante.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Un indio menos, una tortilla mas.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Pon y te llamaran gallina.
En el refugio del otro vive cada uno
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
Por unos pierden otros.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Cazador y cazado confían en Dios.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Quién más te quiere, te hará llorar.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Cuanto más haces, menos mereces.
Quien duerme no coge liebre.
El agua tiene babosas.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
A palabra necias, oídos sordos.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.