El que más come, menos come.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Malo es cojear delante de un cojo.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
A liebre ida, palos al cubil.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El haragán es el hermano del mendigo.
El pescador de caña, más come que gana.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Es cualquier baba de perico.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Burro que piensa bota la carga.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Más vale dar que la carga llevar.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Mucho ojo, que la vista erro.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Dejar al gato con el pescado.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Nada necesita quien tiene bastante.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Saber amar es mucho saber.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Todo amor tiene su gasto
El interés mata la amistad
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta