Tirar la piedra y esconder la mano.
Buena vida si refrenas tu ira.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Toda flor quiere ser fruto.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Al dedo malo, todo se le pega.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Para el avaro, todo es caro.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
A buen amigo buen abrigo.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
La fantasía es necesariamente inútil
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Gallo cantor, acaba en el asador.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Una abeja no hace colmena.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Decir refranes es decir verdades.
Caer es más sencillo que levantarse.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
De petaca ajena, la mano se llena.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.