Por lo que uno tira, otro suspira.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
El dinero hace al hombre entero.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Perro que ladra no muerde.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Siempre es mejor el vino.
Al malo, lo mejora el palo.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
A escote nada es caro.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
La condición hace al ladrón.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
El que demonios da, diablos recibe.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El buen instrumento saca maestro.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Principio quieren las cosas.
Quien vende barato vende doblado.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Quien cerca halla, cerca calla.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Siempre ayuda la verdad.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.