Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Maíz comprado no engorda.
Quien no tiene quiere más.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Quien mal cae, mal yace.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
El que calla, otorga.
El que presta, a pedir se atiene.
El rico nunca está satisfecho.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
La buena mula en el establo se vende.
Codicia mala a Dios no engaña.
El que a burros favorece, coces merece.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
A buen hambre, no hay pan duro.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Con promesas no se cubre la mesa.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Músico pagado, toca mal son.
La guerra mil males engendra.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
El que no asegunda no es buen labrador.