Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Jugar y perder bien puede suceder.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Al mal amor, puñaladas.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Jugar a dos barajas.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Con el callar, vencerás.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Emborrachar la perdíz
El que pestañea pierde.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
A veces perdiendo se gana.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
El mucho joder empreña.
Es como llevar leña para el monte.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
A más vivir, más sufrir.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Las armas las cargan el diablo.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Acometer hace vencer.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Mucho apretar, listo aflojar.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.