Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
El joven armado y el viejo arrugado.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Buena vida si refrenas tu ira.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Por lo demás, paciencia y barajar.
El arroz es el nervio de la guerra.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Más vale sudar que toser y tiritar.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Querer matar dos moscas de un golpe
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Ayunar, o comer truchas.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Jugar bien sus cartas.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Estás entre la espada y la pared.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Riña de amantes, agua referescante.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El que con lobos anda a aullar aprende.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Vivir es morir lentamente.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Hacer de toda hierba un fardo.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.