Ley puesta, trampa hecha.
Lo que sea que suene.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El oficio hace maestro.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
El que nada debe nada teme.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Cuanto más haces, menos mereces.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Hacer la del humo.
Ruego de Rey, mandato es.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
La necesidad hace maestros.
Por sus hechos los conoceréis.
Nada es barato sin una razón.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
A quien presta nada le resta.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Nadie se meta donde no le llaman.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Juntos en las duras y en las maduras.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.