Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Cada día trae su propio afán.
El que tiene es el que pierde.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Arandino, borracho fino.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Los extremos nunca son buenos.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Nada complicado da buen resultado.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
La necesidad es la madre de la imaginación.
A más servir, menos valer.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Demasiada alegría es dolorosa
Todo lo que sube tiene que bajar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Tiempo pasado, con pena recordado.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Nadie está contento con su suerte.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Dios castiga, pero no ha palo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Dos capitanes hunden el barco.