Lo escrito, escrito esta.
La razón es de quien la tiene.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A veces se llora de alegría.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
A buenos ocios, malos negocios.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
El que poco tiene a poco aspira.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Dios está en todas partes.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Gracias que hacen pero no la ven.
El que bien te quiere te hará llorar.
Hasta ajustar, regatear.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Haz lo que haces.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Donde hay obras, hay sobras.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
La suerte es de quien la tiene.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
El trato engendra el cariño.
O te aclimatas, o te aclimueres.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Todo hombre tiene su manía.
Ayunar, o comer truchas.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Palos con gusto no duelen.
Entre pitos y flautas.