Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Los ojos son el espejo del alma.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Bien ama quien nunca olvida.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Pesar compartido, pronto es ido.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Oír como quien oye llover.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
A quien le dan pan que no coma.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Viejo con moza, mal retoza.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Lo dicho, dicho está.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cara de beato y uñas de gato.
La vejez mal deseado es.
Quien sabe, sabe.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
A grandes penas, pañuelos gigantes.