No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Tu hablar te hace presente.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El que se escusa, se acusa.
Bien casada, o bien quedada.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Las desgracias no vienen solas.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Palabras de santo, uñas de gato.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Año de nieves, año de bienes.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
El mucho joder empreña.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
A cada pez le llega su vez.
Lo que hace Dios es lo mejor.
El que guarda siempre encuentra.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
A dineros dados, brazos quebrados.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Dios consiente, pero no siempre.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Roer siempre el mismo hueso
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.