Cada uno halla horma de su zapato.
No es lo mismo parir que criar.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Baños, hasta los cuarenta años.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Igual con igual va bien cada cual.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
El que se brinda se sobra.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El que come tierra, carga su terrón.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Hacerle a uno la pascua.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Buey hermoso, no es para trabajo.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Salir junto con pegado.
Quien se casa, mal lo pasa.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Casarse bajo el palo de la escoba
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
No te metas en querellas ajenas.
No hay tu tía.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Vivir juntado es igual que casado.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
El parir y amasar siempre empezar.
Dulce y vino, borracho fino.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Del lobo un pelo.
A jugar y perder, pagar y callar.
Llenarle la cuenca a alguien.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.