Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Dos capitanes hunden la nave.
Amor y vino, sin desatino.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Cada cual mire por su cuchar.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Para sabio Salomón.
El nosotros anula el yo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Con pedantes, ni un instante.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
La buena obra, ella misma se loa.
Hay que hacer de tripas corazones.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
A quién le dan pan, que llore.
Cada casa es un caso.
Al mal hecho, ruego y pecho.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Dos es compañía, tres multitud.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Campo bien regado, campo preñado.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Antes es Dios que los santos.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.