¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
El que a burros favorece, coces merece.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Codicia mala a Dios no engaña.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El que necesita, te visita.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Con el engañador, se tú mentidor.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Palabras sin obras, barato se venden.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Renegad de viejo que no adivina.
No hagas bien sin mirar a quien.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Estas son de mi rodada.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.