Juez con prisa, juez que yerra.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Hasta el final nadie es dichoso.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Los problemas nunca vienen solos.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Dádivas quebrantan peñas.
Aire gallego, escoba del cielo.
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Carne de cochino, pide vino.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
A quien vela, todo se le revela.
Júntate, que junto estabas.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.