Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Agua fina saca la espina.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Obra hecha, dinero espera.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Hacer de su capa un sayo.
No hay dicha, sino diligencia.
Mujer pecosa, mujer candela.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Para alcanzar, porfiar.
Hacerse el de la oreja mocha.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Pereza, llave de pobreza.
A palabra necias, oídos sordos.
Hablar más que lora mojada.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
No hay miel sin hiel.
Ojo al parche.
La sandia, que es colorada, tiene lo verde por fuera.
Mear sin peer, rara vez.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Harina mala, mal pan amasa.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Dichosos los ojos que te ven.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Difama, que algo queda.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Palabra de boca, piedra de honda.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
La oprtunidad la pintan calva.
Faldas largas, algo ocultan.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Hacia ti acusas cuando murmuras.