Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Para alcanzar, porfiar.
Hacerse el de la oreja mocha.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Pereza, llave de pobreza.
A palabra necias, oídos sordos.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Hablar más que lora mojada.
Ojo al parche.
No hay miel sin hiel.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
La sandia, que es colorada, tiene lo verde por fuera.
Mear sin peer, rara vez.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Harina mala, mal pan amasa.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Dichosos los ojos que te ven.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Difama, que algo queda.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Palabra de boca, piedra de honda.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
La oprtunidad la pintan calva.
Faldas largas, algo ocultan.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Aseada aunque sea jorobada.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
La mala paga , aunque sea en paja.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Hasta la belleza cansa.
La que fácil llega, fácil se va.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Saber es poder.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Como la espada, así la vaina.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Alegría, belleza cría.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.