Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
La suerte nunca da, solo presta.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Entendido y anotado.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Nada necesita quien tiene bastante.
Pobre pero honrado.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
A quien mucho tiene, más le viene.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Buena es la costumbre en el bien.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Obra hecha, dinero espera.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El que mucho ofrece, poco da.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Para presumir hay que sufrir.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Para todo perdido, algo agarrado.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Más vale despedirse que ser despedido.
Pedir más es avaricia.
Quien mucho da mucho recibe.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.