Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Despacito y buena letra.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Sarna con gusto no pica.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
pajero como tenedor de oveja.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
La razón y el agua hasta donde dan.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Aseada aunque sea jorobada.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Después de la tempestad, viene la calma.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Plata en mano, culo en tierra.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
A más servir, menos valer.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Fraile convidado echa el paso largo.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Aire gallego, escoba del cielo.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Abril, uno bueno entre mil.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.