Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El que no arriesga no gana.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Maestro de atar escobas.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
De refrán y afán pocos se librarán.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Caro compró el que rogó.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Quien mal padece, mal parece.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
De ausente a muerto, no va un dedo.
A hombre desgarbado, dale de lado.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
El que come y canta algún sentido le falta.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Jurar como carretero.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Tal padre, tal hijo.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Genio y figura hasta la sepultura.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Cuanto más haces, menos mereces.
Querer es poder.