Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Mano que te da de comer no has de morder.
El ladrón juzga por su condición.
Cortesías engendran cortesías.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Donde hay caridad, hay paz.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Vida bien concertada, vida holgada.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Tanto pedo para cagar aguado.
El que mucho habla, mucho yerra.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Dios es la medida de todas las cosas.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Mas papista que el Papa.
Carne a carne, amor se hace.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
La suerte nunca da, solo presta.
A buen amigo buen abrigo.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Maestre por maestre, seálo éste.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.