El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Cada cual mire por su cuchar.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Hacer el agosto.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Hay ropa tendida.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Hablar por referencias es casi mentir.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Madre dispuesta, hija vaga.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Malos reyes, muchas leyes.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
A palabras vanas, ruido de campanas.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Por sus hechos los conoceréis.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
A ama gruñona, criada rezongona.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Cosa muy querida, presto perdida.
Se te cayó e cassette
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Las medias ni pa las mujeres.