Al ingrato con la punta del zapato.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Antes di que digan.
Agárreme, que llevo prisa.
A gran pecado, gran misericordia.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
La excepción confirma la regla.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Abuso no quita uso.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Al agradecido, más de lo pedido.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Brilla por su ausencia.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Remendar y dar a putas.
El pecado te acusa.
Pagan justos por pecadores.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Hay ayudas que son lavativas.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
A causa perdida, mucha palabrería.
Ama, perdona y olvida.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Reniego de plática que acaban en daca.
La culpa del asno echarla a la albarda.
A palabras necias, bofetones.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Bolsa llena, quita las penas.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Ni agradecido ni pagao.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.