La Luna no es pan de horno
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Llegar a la capada.
Bien está San Pedro en Roma.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
El que tiene narices, no manda a oler.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Cada quien, con su cada cual.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
No saber de la misa la media.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Dios castiga sin palo ni piedra
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Un yerro, padre es de ciento.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Lo que haces, encuentras.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Buen podador, buen viñador.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Bailar la trabajosa.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
A Dios, nada se le oculta.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Dios aprieta pero no ahoga.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Roer siempre el mismo hueso
La abeja, unas flores escoge y otras deja.