Cada cual mire por su cuchar.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El que con locura nace, con ella yace.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
A barba moza, vergüenza poca.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Más fea que un carro por debajo.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Los difuntos, todos juntos.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
La paciencia es el puerto de las miserias.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
A consejo malo, campana de palo.
A mal viento va esta parva.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Para San Antón, gallinita pon.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.