Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Dar el consejo y el vencejo.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Perfecto solo Dios.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Pobre pero honrado.
Caldera observada no hierve jamás.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Del amor al odio, solo hay un paso.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Aire de Levante, agua delante.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Hacerse de la vista gorda.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Mujer ventana, poco costura.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar