De vaca vieja, novilla brava.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Que dulce queda la mano al que da.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
En el medio está la virtud.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Padre diestro, el mejor maestro.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Chico de plaza, chico de mala raza.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Quien sabe, sabe.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Qué pacaya te echaste encima!
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Reniego de señora que todo lo llora.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Antes muerte que vergüenza.
Los cementerios están llenos de valientes.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Sin precio no se han las mujeres.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Por unas saludes, no te desnudes.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
De casa del abad, comer y llevar.