Amor y muerte, nada más fuerte.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Lo comido por lo servido.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Al amigo y al caballo no apretallo.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Te casaste, te frego.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Ni cenamos ni se muere padre.
En cada casa, un solo amo.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Nunca te apures para que dures.
Mal oledor, mal catador.
Mal se cuece olla que no se remece.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Contra gustos, no hay disgustos.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Casa convidada, pobre y denostada.
Al mal amor, puñaladas.