Quien bien quiere, bien obedece.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
El que mal vive, poco vive.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
La venganza es un plato para tomar frío.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Esa es carne para los perros.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Llave puesta, puerta abierta.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Antes huir que morir.
Ayudaté y serás ayudado.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
La mujer rogada y la olla reposada.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.