Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Explique, no complique.
Donde se pace, que no donde se nace.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Santo Tomé, ver y creer.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Todas las cosas pasan como el viento.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Fingir locura, es a veces cordura.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
La reputación dura más que la vida.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Andar y callar, eso es negociar.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
A preguiça se deu bem.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Come para vivir y bebe para comer.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Sirva de algo mientras se muere.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Poco y entre zarzas.
La llaga sana, la mala fama mata.
Casado por amores, casado con dolores.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Ama de cura, puta segura.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Alabar y callar para medrar.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Tiempos pasados fueron mejores.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.