Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Cosa rara, cosa cara.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Niño mimado, niño mal educado.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Casa sin moradores, nido de ratones.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Buena vida, arrugas tiene.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El que se pica, ajos come.
Mujer que se queja, marido que peca
A la virtud, menester hace espaldas.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Sin pito y sin flauta.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Pan duro, pero seguro.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Vamos a ver dijo el ciego.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Más vale pan duro que ninguno.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.